The oblivion that doesn't know it's forgotten / El olvido que no sabe que es olvido

Year: 2015
Format: Installation (Print on paper and 3D-printed object)
Artists: Alejandro Flores Aguilar (Guatemala, 1976)
Yasmin Hage (Guatemala, 1976)

With the collaboration of Camilo A. Luin (Guatemala, 1976). With technical assistance from Michael Kelberman (The New School) for 3D printing and Kristoffer Hormander for 3D modeling.

El Olvido que No Sabe que es Olvido (The Oblivion that Does not Know it is Forgotten) uses archaeology as a metaphor to discuss how the people living in the urban centers of Guatemala ignored that there was an armed conflict taking place in the rural areas of their own country. This project tries to encourage reflection around the importance of unearthing the non-memories that keep inhabiting and corrupting Guatemalans. The glyphs gather the testimony of Ray Elliot, an American missionary and dentist who traveled around the Ixil area in 1982, amidst the armed conflict. His testimony was assembled through to an extensive research during which the authors of this piece reviewed diverse texts from the 1980s, including numbers of magazine published by the military and reports from the Evangelical Church. The piece has been created using a 3D scan of a real fragment of a Mayan estela. The fragment scan was donated by the National Museum of Archaeology, Ethnography, and History (MUNAEH in Spanish). On these glyphs, the testimony of the American dentist has been translated to classic Mayan, a dead language that has only survived in estelas, vessels, inscriptions, and murals. In this way, we have subverted the voice of power to tell the story of the American dentist. 


Año: 2015
Formato: Instalación (Impresión en papel y objeto con impresión 3D)
Artistas: Alejandro Flores Aguilar (Guatemala, 1976)
Yasmin Hage (Guatemala, 1976)

Con la colaboración de Camilo A. Luin (Guatemala, 1976)

El Olvido que No Sabe que es Olvido se vale de la arqueología como metáfora para abordar el tema del desconocimiento de la guerra rural por parte de la urbe metropolitana guatemalteca. Se trata de una pieza que busca generar una reflexión en torno a la importancia de descubrir los no-recuerdos que nos habitan, esa arqueología del olvido que nos corrompe igual. Los glifos recogen el testimonio de Ray Elliot, misionero y dentista estadounidense que recorrió el área Ixil en el año 1982, en medio del conflicto armado. Dicho testimonio ha sido recopilado a través de una revisión de diversos textos de la década de los 80s, entre ellos extractos de revistas publicadas por el ejército de Guatemala e informes de la iglesia evangélica. La estela ha sido elaborada a partir de un fragmento de estela real, escaneado en 3D. Dicho imagen del fragmento es una donación proveniente del Museo Nacional de Arqueología, Etnografía, e Historia (MUNAEH). En estos glifos, el testimonio del dentista estadounidense ha sido traducido a Maya antiguo clásico, una lengua muerta que únicamente sobrevive en estelas, vasijas, inscripciones, códices, y pinturas murales. De esta manera, se subvierte la voz narrativa del gobernante para dársela al dentista Estadounidense.